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Director Ejecutivo del Centro Ecoceanos

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Juan Carlos Cárdenas Núñez

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CANIBALISMO CORPORATIVO EN SALMONCHILE

Publicado: jueves, 30 de septiembre de 2010 - 12:58 hrs.

Tormentosas están las aguas en la otrora influyente asociación SalmonChile. La industria salmonera, quien fuera la consentida de los gobiernos de la Concertación, periodo durante el cual coloco a uno de sus presidentes como Subsecretario de Pesca y su producción se expandió sin cortapisas, imponiendo sin contrapeso sus intereses corporativos a las comunidades costeras y ciudadanía del sur de Chile, empieza a evidenciar profundas divergencias internas.

El actual quiebre que afecta a la patronal ocurre en un complejo escenario político para esta industria. A la creciente oposición ciudadana y empresarial de la Región de Magallanes frente a la solicitud de 1.600 nuevas concesiones, se suma la necesidad de evitar que continúe la pérdida de posiciones estratégicas en el establecimiento de las Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA). Ello debe ocurrir antes de abril del 2011, fecha en que concluirá la actual moratoria que impide la entrega de nuevas concesiones acuícolas y finalice el proceso de zonificación costeras en esta estratégica región patagónica.

Paralelamente la industria salmonera negocia con un heterogéneo grupo de actores financieros, corporativos y sociales, el apoyo para la dictación de los reglamentos de la recién modificada Ley de Pesca y Acuicultura. Este proceso que se ha ido retrasando, constituye el paso clave para hacer operativo este cuerpo legal aprobado el 10 de marzo, a horas de finalizar el gobierno de Michele Bachelet, que es un traje a la medida para los intereses de las grandes empresas y de los bancos acreedores de esta industria exportadora.

Esta ley fue el resultado del acuerdo establecido el 2008 entre el gobierno de la Concertación, los partidos de derecha agrupados en la Alianza por Chile, SalmonChile y la Asociación de Bancos e Instituciones
Financieras, cuyo objetivo fue la entrega de certezas jurídicas a los bancos acreedores de la industria. Esto mediante la hipoteca de las concesiones de acuicultura, bienes nacionales de uso publico, las que avalaran la deuda privada de las empresas salmoneras, cercana a los 2.500 millones de dólares. A su vez dicha ley privatiza de hecho el litoral nacional mediante la entrega de concesiones por 25 años, que serán renovables sucesivamente, y la puesta en marcha de la figura de los “barrios salmoneros”.

NADANDO CON EL ENEMIGO
A la demoledora renuncia efectuada en agosto a la vicepresidencia de SalmonChile por parte de Victor Hugo Puchi, siguió el posterior retiro de su empresa AquaChile -principal salmonera chilena y una de las cinco más importantes a nivel mundial.

Puchi tuvo un papel pionero y de liderazgo en la arrolladora expansión de esta industria entre 1990 y 2007, la que incluyo la presidencia de SalmonChile. Durante la crisis del virus ISA, dadas sus relaciones políticas y teniendo como operador al ex Subsecretario de Pesca Felipe Sandoval, quien paradójicamente tras finalizar el gobierno de la Concertación se integro a AquaChile, fue uno de los impulsores del gubernamental “plan de rescate” de la industria, entre cuyos resultados están la entrega de 450 millones de dólares de dineros públicos a las empresas afectadas y la funcional modificación de Ley de Pesca y
Acuicultura.

Días antes que trascendiera a la opinión pública la renuncia de Puchi, la asociación corporativa trato infructuosamente de ocultar lo que ya era un secreto a voces. Para ello su gerente general Carlos Odebret sostuvo que “no hay quiebre ni hay ningún tipo de conflicto. Hay una relación continua y AquaChile sigue siendo socio de SalmonChile”.

A pesar que Puchi sostuvo en sus primeras declaraciones que no tenia previsto impulsar la creación de un nuevo referente gremial, ni estaba interesado en que otros actores se sumaran a su postura, a las pocas semanas el holding Invermar, otra emblemática compañía salmonera nacional, presento su renuncia.

Invermar fue la primera compañía salmonera que entró a la Bolsa, y su presidente Mario Montanari es otro histórico y activo empresario que actualmente lidera la estrategia gubernamental y empresarial “Chile
potencia alimentaria” que pretende transformar al país sudamericano en uno de los diez mayores exportadores mundiales de alimentos. A la vez Montanari ha creado el holding Innspiral, para el desarrollo de negocios de las empresas chilenas y multinacionales en el mercado chino.

CUANDO EL RIO SUENA...
Al conflicto se ha sumado esta última semana la Asociación de Productores de Salmon Coho y Truchas de Chile A.G. (Acotruch), coalición de empresas donde los intereses empresariales japoneses tienen una marcada influencia. Acotruch ha expresado su critica al nuevo escenario productivo generado por las modificaciones a la Ley de Pesca, que beneficia de los grandes productores y exportadores de salmón del atlántico (Salmo salar).

Es por ello que están demandando el derecho a la igualdad de trato mediante la consideración y respeto del ciclo biológico del salmón coho, la entrega de certezas jurídicas para las Pymes salmonicultoras, de manera de asegurar la sobrevivencia de las pequeñas y medianas empresas, actualmente amenazadas por las interpretaciones de la nueva Ley de Pesca que impulsan las grandes compañías pertenecientes a SalmonChile.

Acotruch también cuestiona la definición de la calidad de cultivador habitual, así como la mantención de ejemplares reproductores solo en tierra y las demoras administrativas de la Subsecretaria de Pesca y del
Servicio Nacional de Pesca.

En su amplio petitorio, Acotruch exige la utilización efectiva de las concesiones de acuicultura entregadas por la autoridad, participar de los acuerdos voluntarios de los “barrios salmoneros”, como ser parte del quórum necesario para determinarlos. A ello se une la demanda por un real respeto de los periodos de descanso de las áreas de manejo sanitario, incluyendo los centros de acopios y de smoltificación.

LAS RAZONES DEL QUIEBRE
AquaChile e Invermar cuestionan la conducción política de Cesar Barros, Presidente de SalmonChile, además de su manejo del tema sanitario post-crisis del virus ISA. Esto, dado que durante el 2010 no se habría cumplido con las medidas de auto-control, auto-acordadas entre las compañías pertenecientes a la patronal. A ello se une la crítica al débil papel regulador del Estado y al creciente control de los intereses
transnacionales en la asociación gremial, lo que ha significado que ya no se escuche a los productores chilenos.

Fuentes de AquaChile indicaron que bajo el enfoque de “autoregulacion” propuesto por la industria salmonera, Puchi había tratado infructuosamente de impulsar estándares superiores a los que provocaron la crisis del virus ISA, asi como una política más exigente en materia de control sanitario, en espera de la postergada entrada en vigencia de las modificaciones a la Ley de Pesca.

Uno de los temas que aparentemente gatillo la crisis fue la determinación de la distancia mínima entre los centros de cultivo. Para Puchi este es un aspecto clave para refundar una actividad sanitaria más segura, "de acuerdo a los aprendizajes de la experiencia internacional".
También está implicado el pragmático hecho que AquaChile es el mayor tenedor de concesiones de salmonicultura en el país, y que mientras más distancia entre centros de cultivo, menos concesiones, y por lo tanto el valor de las existentes se incrementa exponencialmente.

Por su parte Montanari declaro a El Mercurio que "SalmonChile en corto tiempo más no va a ser de los chilenos". Esto en referencia a la creciente influencia que tienen las compañías transnacionales bajo la actual presidencia de Barros. “Nos preocupa que sea SalmonChile el que ponga las reglas y no la autoridad de Gobierno, pues en el gremio están las empresas extranjeras, que han sido muy liberales en materias sanitarias. Por un lado, quieren importar ovas de cualquier parte, y por otro, quieren fiscalizar y sancionar a las compañías chilenas”.

Montanari a su vez alerta al señalar que “me sorprende que los directivos noruegos exhiban físicamente la chequera en público, en la mesa de votaciones de SalmonChile, diciendo “aquí se paga”. Esto es porque para votar a modo “una acción, un voto”, se debe haber cancelado una muy alta cuota, la que dada la crisis generada por la introducción del virus ISA, muchas salmoneras nacionales no lo habían hecho. Esto habría ocurrido en las pocas veces que se ha votado en SalmonChile.

“Con los actuales estatutos, SalmonChile en corto tiempo más no va a ser de los chilenos. Insisto, para que me sancionen, yo sólo reconozco al Gobierno, que ha dispuesto una ley. No a institutos de investigación que nadie controla, como el Intesal. Si no se resuelve esto, puede terminar en más pérdida de miembros”, señala Montanari.

Agregó además que “yo he dicho varias veces: las concesiones las tienen los extranjeros, con más de un tercio del mar acuícola. Y esta gente ha llevado a SalmonChile a discutir sólo temas menores, de intereses particulares sobre concesiones. Y Puchi quería algo de fondo”. Luego asevera de manera cazurra “si priman estas discusiones, a César Barros –de quien pienso que lo ha hecho muy bien–, le van a impedir trabajar libremente”.

EVANGELIO SEGÚN SAN CESAR
En su estrategia de contención de la disidencia, Cesar Barros ha utilizado activamente los diarios de economía y finanzas y al diario El Mercurio, asÍ como su columna semanal en La Tercera, para responder sarcásticamente a los díscolos de SalmonChile: "nadie más ha renunciado. Las salidas de AquaChile y de Invermar son por causas distintas. Puchi se va por un tema de las distancias entre concesiones. Él quería dos millas. Cuando Montanari votó este tema, él optó por la milla y media. Entonces, no hay relación entre un caso y otro".

Frente al creciente control que están tomando en SalmonChile las empresas noruegas Marine Harvest y Cermaq/Mainstream, esta última propiedad en un 43% del Estado noruego, Barros señalo que "Nooooo, si son dos empresas noruegas, no más”.

Luego se mostró impermeable frente a las criticas relacionadas con el debilitamiento y pérdida de representatividad de las empresas chilenas en la asociación: "algunos se sentirán menos representados. Pero mi impresión ahora es que hay un apoyo significativo a la directiva. En la vida de la dirigencia gremial uno tiene dos opciones: uno actúa en base a principios y convicciones, o uno se pone a merced de grupos fácticos minoritarios. Y la verdad es que dentro de los principios, primerísimamente tiene que reinar el respeto mutuo. En particular cuando se habla a través de los medios (...). Lamentablemente, en épocas de crisis, como la que hemos tenido, se ponen a prueba la contención, la abnegación y, lo que es peor a veces, el respeto mutuo (...). Pierde más peso el que se va solo. Es lo que uno ve en este tipo de procesos".

En su columna dominical en La Tercera, el presidente de SalmonChile, insistió que “el verdadero liderazgo se muestra representando valores permanentes y principios. Y de éstos, los más sagrados en la vida gremial son del respeto a la institucionalidad establecida, a su democracia interna y al respeto mutuo entre los asociados. Nada es más perjudicial que las posiciones avasalladoras, la porfía contra el sentimiento mayoritario, el desprecio a las mayorías, y las descalificaciones. Sobre todo en público”.

Finalmente, arremetiendo con ímpetu corralero contra la decisión de Puchi y Montanari, el economista agrario agregó que “los que no resisten la frustración de la derrota de sus ideas, suelen dar un portazo y abandonar el árbol común que los cobija. Olvidando que es en el diálogo franco y democrático donde hay que convencer de las ideas propias. Y cuando esto no se logra hay que actuar sin soberbia”. Luego, el peculiar presidente de la patronal salmonera sentencio que “el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen”.

La respuesta política de Barros frente a la renuncia de Puchi fue que la vicepresidencia de SalmonChile fue asumida por José Ramón Gutiérrez de Multiexport, mientras que se incorporaba como director Jan Stengel, de Congelados Pacífico, representante de la línea dura empresarial y que refuerza el vínculo de la asociación con la industria productora de harina y aceite de pescado.

TRIUNFALISMO E IRRESPONSABILIDAD
Atrás parecen haber quedado los impactos de la crisis 2007-2010. Sus costos fueron transferidos al Estado, al medioambiente acuático regional, al patrimonio sanitario nacional, a los 20 mil cesantes y al dinero de los contribuyentes chilenos. Para los grandes operadores de esta industria es nuevamente tiempo de insistir en la expansión geográfica y productiva ilimitada, la competencia caníbal y la ley del más fuerte.

Paradójicamente el optimismo vuelve a inundar a los adversarios salmoneros. Mario Montanari declara que a fines del 2011 Invermar superara sus producciones en comparación con lo que obtenían antes de la crisis del virus ISA de 2007. Para ello anuncia que la industria salmonera el 2014 estará en niveles “que jamás tuvimos”.

Por su parte, el representante de la transnacional española Pescanova, Drago Covacevich, proyecta incrementar desde 6.000 a 80.000 toneladas anuales de salmones para los próximos diez años en las prístinas y actualmente disputadas aguas de la región de Magallanes. Ello significaría un aumento del 1.300 por ciento de las producciones de este monocultivo de carnívoros exóticos en los frágiles ecosistemas acuáticos de la Patagonia. Ello significaría repetir el escenario que antecedió a la crisis salmonera en la región de Los Lagos.

Sin embargo la historia no se repite dos veces. La monolítica unidad que había sido una de sus fortalezas de esta industria por más de dos décadas ha dado paso al viejo principio del "sálvese quien pueda". Esto especialmente si la lucha es entre carnívoros nacionales y transnacionales, no solo por el control de la dirección del gremio, sino que por la implantación de la segunda fase de expansión salmonera basada en la concentración económica, transnacionalización y control del sistema financiero internacional del sector pesquero y de acuicultura nacional, dentro de una impecable lógica de reordenamiento estratégico y articulación geopolítica.
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