Publicado: miércoles, 24 de marzo de 2010 - 18:19 hrs.
La llegada en unos días más de una regata con veleros de distintos estados nos debe hacer reflexionar sobre nuestras reales capacidades para aplicar políticas de largo plazo y coherentes con nuestras escasas y fallidas visiones de Magallanes como región.
Una de estas visiones es soñar con un Magallanes desarrollado y potenciado hacia la actividad turística. Ver a la Región en un futuro de mediano y largo plazo como una de las áreas geográficas de Chile donde el Turismo entregue bienestar y aportes a las personas. En buenas cuentas que la población de Magallanes sea la primera beneficiada con estas políticas que interpretan y aplican a la realidades estos sueños y/o visiones.
Todo lo anterior va en relación con uno de los eventos más significativos, que debieron dar un realce significativo a la Región y en particular a Punta Arenas, como ciudad portuaria inherente al estrecho de Magallanes.
Cuando se habla de turismo se debe entender que este concepto, y con ello la actividad que desenvuelve, es de características bastantes complejas, ya que su definición y entendimiento significa dominar aspectos histórico - culturales que darán apoyo y viabilidad a estas actividad y sus emprendimientos.
Pues bien, resulta evidente que la mencionada regata no ha sido acompañada con las actividades propias y relevantes en las que debiera estar apoyada. El turismo, que debía ser el principal eje de la actividad que apoye y se beneficie de este evento de alta relevancia para Magallanes, no está como se dice popularmente a la “altura de las circunstancias”.
Indudablemente que una falencia de acciones y actividades ligadas con este evento produce inmediatamente una pérdida de oportunidades que en el fondo a los que perjudica con el tiempo, son a los propios habitantes de Magallanes y en particular a Punta Arenas.
El estrecho de Magallanes es un hito histórico de renombre mundial. El cursar sus aguas de por si permiten, al que ha tenido esas oportunidad, de inscribirse en un verdadero registro mundial de experiencias de categoría. Es de esperar que las compañías que efectúan navegaciones por las aguas des estrecho, entreguen finalmente un pequeño diploma recordatorio de tal acontecimiento. Esto sería un punto a su favor.
Pero sin alejarnos del tema en cuestión, el estrecho de Magallanes posee además otras reminiscencias históricas, que atraen la atención de los viajeros y posibles visitantes. Ahí está el caso de la ciudad del Rey Felipe, conocida mundialmente como Puerto Hambre, uno de los hitos más emblemáticos de la navegación de mares y océanos a nivel internacional. Nuestra miopía sobre estos temas es de tal magnitud que aún subyacen, en las penumbras de las oficinas y laberintos los legajos y papeleos del posible desarrollo de uno de los hitos de mayor impacto que tenemos cercanos a Punta Arenas. Fuerte Bulnes sería a continuación el principal beneficiario, ya que su toponimia no tiene el impacto del topónimo anterior. Y así, sucesivamente, hasta llegar por el sector continental y marítimo ribereño al cabo Froward. Al frente tenemos a Tierra del Fuego y más adelante a Dawson, isla que nosotros mismos los chilenos le entregamos significación mundial.
Es decir el estrecho de Magallanes es un hito turístico tan rico e impresionante como nuestras Torres del Paine, hoy símbolo nacional; pero ahí yace en el olvido e ignorancia de todos nosotros los magallánicos, que no sabemos aprovechar las riquezas que nos entrega la naturaleza y la historia que nos legaron nuestros antecesores.
Deberíamos extraer provecho de nuestras grandes visitas que nos llegan, afortunadamente para nosotros cada cierto tiempo. Ahí está la próxima llegada del maestro Roberto Bravo, con su talentosa y simpática discípula, quienes sí debieran ser los verdaderos embajadores que representara a la Región para darnos a conocer en el mundo, y no esos oscuros burócratas de turno que pretender representarnos por las capitales europeas y otros sitios.
La llegada de la regata ad portas, a nuestro principal puerto y capital regional, nos debería llamar a la reflexión constructiva y productiva. El futuro turístico de Magallanes no puede estar colocado frecuentemente en una “ farra” de oportunidades.
Sergio Lausic Glasinovic